Radiografía: estudio de la edad ósea

Radiografía: estudio de la edad ósea

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(X-Ray Exam: Bone Age Study)

Qué es

Un estudio de edad ósea ayuda a los médicos a calcular la madurez del sistema esquelético de un niño. En general, se realiza con una radiografía de la muñeca izquierda y de los dedos. Es un procedimiento seguro e indoloro que utiliza una pequeña cantidad de radiación. Los huesos de la imagen de la radiografía se comparan con imágenes de radiografías de un atlas estándar del desarrollo óseo que se basa en datos obtenidos de grandes cantidades de otros niños del mismo sexo y de la misma edad. La edad ósea se mide en años.

Los huesos de un niño, como los de los dedos de la mano y la muñeca, tienen "zonas de crecimiento" en ambos extremos, que se denominan cartílagos de crecimiento. Estos cartílagos están formados por células especiales que son responsables del crecimiento de los huesos en longitud. Es sencillo diferenciar los cartílagos de crecimiento en una radiografía porque son más blandos y contienen menos minerales, por lo que se ven más oscuros que el resto del hueso en una radiografía.

A medida que los niños crecen, cambia la apariencia de los cartílagos de crecimiento en las radiografías: se tornan más delgados, y finalmente desaparecen (esto se denomina "cartílagos de crecimiento cerrados"). Dado que se ven distintos a cada edad, un médico puede asignar una edad ósea basándose en la apariencia de los huesos y los cartílagos de crecimiento. La edad ósea de un niño (también denominada edad esquelética) se asigna determinando cuál de las radiografías estándar del atlas se parece más a la apariencia de los huesos del niño en la radiografía.

Una diferencia entre la edad ósea de un niño y su edad cronológica podría indicar un problema de crecimiento. Pero esas diferencias no siempre significa que hay un problema, ya que un niño perfectamente sano puede tener una edad ósea distinta a la de su edad cronológica.

Por qué se realiza

El estudio de la edad ósea puede ayudar a evaluar cuán rápida o lentamente está madurando el esqueleto de un niño, lo cual puede ayudar a los médicos a diagnosticar afecciones que retrasan o aceleran el crecimiento y desarrollo físico. Este estudio generalmente lo solicitan el pediatra o endocrinólogos pediátricos.

La edad ósea también se puede utilizar para predecir lo siguiente:

  • por cuánto tiempo crecerá un niño
  • cuándo ingresará a la pubertad un niño
  • cuál será la altura definitiva del niño

El estudio también se utiliza para controlar la evolución y guiar el tratamiento de los niños con afecciones que afectan el crecimiento. Las afecciones por las cuales un médico generalmente verificará y realizará un seguimiento de la edad ósea de un niño incluyen las siguientes:

  • enfermedades que afectan los niveles de hormonas involucradas en el crecimiento, tales como deficiencia de la hormona de crecimiento, hipotiroidismo, pubertad precoz y trastornos de la glándula adrenal
  • trastornos de crecimiento genéticos, tales como el síndrome de Turner (TS, según sus siglas en inglés)
  • problemas ortopédicos o de ortodoncia en los cuales el momento y el tipo de tratamiento (cirugía, aparatos ortopédicos, etc.) se deben determinar según la predicción de crecimiento del niño

Preparación

Una radiografía la realiza un técnico radiólogo del departamento de radiología de un hospital, un centro radiológico independiente o el consultorio del médico. Una radiografía de la edad ósea no requiere una preparación especial. Se le pedirá a su hijo que se quite toda la ropa y las alhajas de la zona de la cual se realizará la radiografía ya que pueden interferir con la imagen.

Si sospecha que su hija está embarazada, es importante que se lo comente al técnico radiólogo o a su médico. Los estudios de edad ósea generalmente se evitan durante el embarazo porque existe una pequeña posibilidad de que la radiación dañe al bebé en desarrollo. Pero si la radiografía es necesaria, se debe procurar proteger al feto.

Procedimiento

El siguiente es un procedimiento rápido. Solamente demora unos pocos minutos desde su comienzo a su fin, y la exposición real a la radiación generalmente dura menos de unos pocos segundos.

Se le pedirá a su hijo que ingrese a una sala especial en la que seguramente habrá una camilla y una gran máquina de rayos X colgando del techo. En general, se permite a los padres acompañar a sus hijos para brindarles apoyo y seguridad. Si permanece en la sala mientras se está realizando la radiografía, se le pedirá que lleve puesto un delantal de plomo para proteger ciertas partes del cuerpo de la radiación.

El técnico le pedirá a su hijo que se siente en un banco y coloque la mano izquierda sobre la camilla con los dedos estirados. También se le proporcionará una protección a su hijo. El técnico luego se ubicará de pie detrás de una pared o en una sala contigua para hacer funcionar la máquina. Se le pedirá a su hijo que permanezca inmóvil durante un par de segundos mientras se esté tomando la radiografía. Esto es importante para evitar que la imagen sea borrosa.

Qué esperar

Su hijo no sentirá nada mientras se esté tomando la radiografía. La sala de rayos puede estar refrigerada porque se utiliza aire acondicionado para mantener el equipo.

Una vez que se tomó la radiografía, se les pedirá a usted y a su hijo que aguarden unos pocos minutos mientras se procesan las imágenes. Si están borrosas, puede que sea necesario volver a realizar la radiografía.

Obtención de los resultados

Las imágenes de la radiografía serán examinadas por un radiólogo (un médico especialmente capacitado para leer e interpretar las radiografías). El radiólogo enviará un informe a su médico, quien hablará con usted acerca de los resultados y le explicará qué significan.

Riesgos

En general, las radiografías son muy seguras. Si bien cualquier exposición a la radiación presenta cierto riesgo para el cuerpo, la cantidad utilizada en un estudio de la edad ósea es pequeña y no se considera peligrosa. Es importante saber que los radiólogos utilizan la cantidad mínima de radiación requerida para obtener los mejores resultados.

Los bebés en desarrollo son más sensibles a la radiación y tienen mayor riesgo de sufrir daños; por lo tanto, si su hija está embarazada, asegúrese de informárselo a su médico y al técnico radiólogo.

Ayudar a su hijo

Puede ayudar a su hijo a prepararse para el estudio de la edad ósea explicándole en qué consiste con palabras sencillas antes del procedimiento. Posiblemente lo ayudará si le explica que las radiografías son lo mismo que posar para una fotografía. Puede describir la sala y el equipo que se va a utilizar y tranquilizar a su hijo diciéndole que usted estará allí para apoyarlo. Asegúrese de explicar la importancia de que se mantenga quieto mientras se está realizando la radiografía para que no se tenga que repetir.

Si tiene alguna pregunta

Si tiene preguntas acerca de por qué es necesario el estudio de la edad ósea, hable con su médico. También puede hablar con el técnico radiólogo antes de que se realice el procedimiento.

Revisado por: Yamini Durani, MD
Fecha de revisión: agosto de 2011

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